Primero fue el paseante, luego su juego, luego su observación y por último su trabajo.
D.U. define una forma de trabajar el urbanismo desde la calle, la pasión, la suciedad y la carne que se pasean por nuestras ciudades
(No más burocracia, por favor. Olvidaos de planes parciales, por favor)
D.U. es el proyecto personal de un peatón y arquitecto que se dio cuenta de que las ciudades no se hacen desde una mesa///
D.U. interpreta los signos que deja el paseante, los modifica, les da continuidad y los combina de nuevo: esboza nuevos significados y propone nuevos significantes/// D.U. es el trabajo de un arquitecto urbanista, y de cualquiera///
Mostrando entradas con la etiqueta carteles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta carteles. Mostrar todas las entradas

17 may 2012

8. Alegato final (?)

A modo de despedida temporal, ahora que empieza a terminarse este trabajo tal y como me planteé hace ya bastante tiempo, no se me ocurre mejor manera de rematarlo que con estos 4 alegatos por la expresión ciudadana en las calles, por la libertad incontenible del peatón.
No habrá paredes limpias para nadie.
Viva la Calle.
¡LAS PAREDES SON DE QUIEN LAS TRABAJA!
...
...

12 may 2012

7. Cosas que pasaron aquí

La geolocalización imprecisa que descubrimos en Aquí estuvo alguien con El Lastra 2 veces es la gran inspiradora de esta intervención. Para nosotros aquélla fue una gran lección, y las reflexiones que obtuvimos entonces nos sirven ahora.
Diferimos en algunos matices, no obstante.


Por ejemplo, tratamos de variar sobre los juegos temporales: el cartel que visto de día te recuerda a la noche, y visto de noche, te sitúa en el presente (1); el cartel de la obviedad del presente continuo, aunque oculto (2); el cartel del pasado inexistente, de la memoria ignorada u olvidada (3); y el cartel del pasado presente, del pasado que continúa, de lo que fue, ha sido, está siendo (en el momento de pegar el cartel) y probablemente seguirá siendo (4).
... Los tiempos de la ciudad, los momentos del paseante y de las piedras siguen lineas que son de todo menos rectas.

Por otra parte, aunque no usamos apodo, escribimos en primera persona. Por un lado nos distanciamos del protagonista que habla; por el otro, habla un tal "yo", que en realidad puede ser cualquiera.
Queremos mantener la distancia justa entre la frase que habla de un hecho concreto, y la amplitud de este hecho, que permite que una gran cantidad de gente pueda sentirse vinculada.
... En secreto, aparece de nuevo el "tú" apelativo, demandante: lo primero que hace falta para poder llamarnos ciudad.

1 may 2012

6. Ciudad de Carne



Si el coño empringa tiene alguna virtud (y tiene muchas) es la de hacernos sentir la presencia de los cuerpos a nuestro alrededor, la carnalidad penosa o excelsa de la señora que se nos cruza, la del señor embigotado tan alegre.

Sólo queremos con estos carteles asomarnos a la brecha abierta entre lo distante y necesariamente pudoroso de las normales relaciones entre viandantes desconocidos, y las evidencias de sus cuerpos de carne, sangre y miles de gotitas de sudor, que pasan tan cerca.

Sexos, pies, órganos internos y escatología zombie están presentes en esta danza sin fin de los ciudadanos pululantes. Aunque a veces lo disimulemos muy bien, "una ciudad, además de cemento, es carne y hueso y sangre"...

31 mar 2012

4. El tapiz

En el texto que acompaña a la imagen en El tapiz sólo aparece una idea: que las paredes (las calles, las ciudades) tienen una vida, una historia. Su biografía nunca escrita incluiría todas las palabras escritas en todos los carteles allí pegados a lo largo de los años, todas las pinturas desconchadas, los anuncios de se busca piso, los perritos perdidos, las piedras, ladrillos, maderas, chapas y manchas inciertas.

Consultando la historia urbana de Alicante, llegamos a establecer una fecha aproximada para el nacimiento de la Calle Pintor Velázquez. Los 4 carteles tratan de hacer visible esa edad.

...como siempre, en la calle Pintor Velázquez

4 mar 2012

3. El mensaje

En El mensaje hablamos de otorgar memoria a las paredes.
Pero sobre todo de hacerlas hablar, de que reflejen la disparidad de opiniones de los individuos que caminan por ellas. De hacerlas discutir, decir lo que nosotros queremos que digan: tachar lo anterior, borrar lo que no nos gusta, poner algo encima, corregir, ensuciar, hacer ilegible, estropear, burlarnos pintando bigotes al alcalde o al papa. Tachando esvásticas. Tachando hoces y martillos. Tachando Emes de Mcdonald's. Y poniendo unas encima de otras hasta que ya no hay manera.

Pues bien, incorporando lo aprendido en 1 y 2 (la fundamental aparición del ser único e irrepetible bajo el disfraz del paseante anónimo), hemos colocado los siguientes carteles.

a/// el dilema infinito por antonomasia: Te Quiero / No Te Quiero 
b/// el dilema simplificado y ampliado: Sí / No a lo mejor
c/// la única encuesta urbana posible: Si / No ...me haces... Reir / Llorar ... De alegría / De pena
d/// la mancha, el error, el tachón elevado a la categoría de Arte Urbano





...como siempre, en la calle Velázquez de Alicante.

4 jun 2011

2. Especies de extinción inevitable

¡Hola!
Gracias a nuestra correspondencia con Sara, nos pareció digno avanzar un poco más en la comprensión del hecho identitario en la ciudad...

/Salimos a la calle/ 
/Elegimos 4 puntos y fotografiamos a 4 personas/ 
/Realizamos 4 carteles con sus fotos/
/Pegamos los carteles en los mismos sitios donde fueron sacadas las fotos/

A las reflexiones de la anterior intervención añadimos algunos toques de nuestro análisis de la Cabra de Canpo que realizamos en este blog hace tantos y tantos meses...

Convirtiendo a los paseantes anónimos en seres únicos, llamando la atención sobre su realidad física, su fragilidad como seres vivos, su extinción inevitable y, especialmente, su capacidad de ser amados, violentamos su certeza en pasar desapercibidos, en no ser molestados, en no ser fijados, controlados, ni siquiera amados.
Probablemente salieron de casa para solucionar algún asunto práctico de la manera más económicamente posible.
Nuestra perversión les puede incomodar. Lo entendemos. Pero no lo sentimos.
Andar por la calle entraña sus riesgos.
Puede que te atropelle un camión.
O puedes provocar un monumental estallido de amor colectivo.
Nunca se sabe.

fotos: ¡gracias Gitaneta!